jueves, 26 de febrero de 2015

Relación entre la Prueba de esfuerzo y mi Maratón de Sevilla

Mi médico/amigo/entrenador Joseba Barrón ha publicado en su web SENKIROL un muy interesante artículo en el que relaciona los datos de mi Prueba de esfuerzo previa al Maratón de Sevilla y mi prestación deportiva durante la carrera.
Os dejo el enlace. No os lo perdáis.

https://senkirol.wordpress.com/2015/02/25/la-maraton-perfecta/

La gráfica de mi pulso a lo largo de la carrera. Primer medio maratón controlando y luego de menos a más.

Paso por la Torre del Oro en los primeros kilómetros de la carrera.

lunes, 23 de febrero de 2015

Maratón de Sevilla'15: Una carrera perfecta

Por fin. Después de varios meses entrenando para este día, ayer corrí uno de mis mejores maratones. No ha sido el más rápido (que era uno de mis objetivos -no el más importante-), ni ha sido el que más he disfrutado, pero ha estado muy bien.

La carrera en sí misma me ha gustado bastante. El recorrido es bonito (aunque no he visto mucho, ya que iba concentrado en la carrera), la gente anima bastante y, como era de esperar, ha hecho muy buen tiempo, lo que para los que vivimos en el norte es de agradecer, sobre todo tras las semanas que llevamos de frío y lluvia.
La organización creo que ha sido bastante buena en general. La Feria del corredor estaba bastante completa y además pude sacarme allí una foto con Martín Fiz (magnífico el documental "Fiz, puro maratón") y con Joseba Beloki. Ambos tenían objetivos ambiciosos para la carrera, pero por problemas musculares los dos tuvieron que readaptar sobre la marcha sus maratones, pero los terminaron como los campeones que son.
Durante la carrera, la única pega que tengo es que cuando llegué al primer avituallamiento tuve que cambiar de trazada, ya que yo estaba corriendo por la derecha y las mesas estaba a la izquierda, y hasta varios metros después no vi que también había mesas a la derecha más adelante. Tal vez fue un error mío no verlas, pero lo dejo apuntado por si se puede mejorar.
Lo que sí me pareció que hay que mejorar es las comunicaciones entre la zona de meta y el centro de la ciudad, ya que tras terminar donde había autobuses había una cola muy grande y fuimos caminando bastantes minutos hasta salir de la zona cortada al tráfico para intentar conseguir un taxi. Misión imposible, ya que había muchos más corredores a la caza del taxi que taxistas, que no podían acceder a la zona del estadio. Creo que deberían haberles dejado pasar como a los autobuses, así por lo menos no hubiéramos tenido que caminar tanto para estar esperando un taxi que no llegó nunca. Al final, entre un buen rato caminando y un tramo de autobús urbano llegamos al hotel más de dos horas después de acabar la carrera.
Sobre mi carrera, y desde el punto de vista deportivo, he de decir que me salió perfecta. Aquí podéis ver los datos:

Si os fijáis en el gráfico del pulso, seguí en todo momento la estrategia que había planeado. De acuerdo con la última prueba de esfuerzo que me hice con mi médico-amigo-entrenador Joseba Barrón, hasta el Medio Maratón el plan era procurar no pasar de 136 ppm, que es mi umbral. Así que hasta el Medio Maratón no miré la tabla de tiempos que llevaba ni me preocupé de seguir a nadie en la carrera. Simplemente corrí mirando cada poco el pulsómetro que me guiaba como no lo puede hacer ninguna liebre con globo. Dejé pasar los kilómetros y a partir del km 10 empecé a tomar la glucosa y los geles más o menos cada 4 o 5 km, que es lo mejor, junto con mantener el pulso sin pasar del umbral, para mantener el nivel de glucógeno estable el mayor tiempo posible, que es lo que hace que en los últimos 10 km de un maratón te estrelles contra el "muro" o pases a decenas de corredores.
Ya en el medio maratón miré mi tabla de referencia. Lo pasé en 1:52:25, por lo que vi que iba por debajo de mi Maratón de Rotterdam'14, pero por encima del tiempo de referencia para hacer 3:39, que era mi segundo objetivo del día, después de terminar bien la carrera y disfrutarla que era el objetivo principal.
Así que, como vi que tenía difícil bajar de 3:39, pero que estaba en mis piernas bajar de 3:45 y hacer mi segunda MMP, fui acelerando progresivamente el pulso siempre manteniéndolo bajo control. Poco a poco iba corriendo a un ritmo un poco más rápido, pero sintiéndome fuerte. No quería forzar demasiado, porque en un Maratón cualquier esfuerzo de más lo puedes pagar caro al final. Llegué al km 30 y vi que por delante me iba acercando al globo de la liebre de 3:45, que hasta entonces estaba muy lejos por delante. Mantuve el ritmo y seguí tomando geles y glucosa y agua en todos los avituallamientos, y poco a poco alcancé al pelotón que iba con la liebre y en un par de kilómetro les dejé atrás.
A partir del km 35 aceleré un puntito más y de ahí a la meta creo que no me pasó nadie y adelanté a decenas de corredores, con lo que queda claro que mi estrategia en la carrera fue perfecta. Apenas tuve algunas pequeñas molestias musculares, pero nada importante.
Aquí noté que los entrenos que había hecho me han venido muy bien. Llegué descansado y fuerte al maratón gracias a no haberme empeñado en hacer tiradas largas agotadoras. Solo he hecho tres para este maratón, una de 24, otra de 26 y otra de 27 km. Suficiente.
Y así llegué a los dos últimos kilómetros donde ya sí noté el cansancio ya que aunque quise meter un puntito más no puede y me limité a seguir el ritmo que llevaba y a disfrutar de la entrada en el estadio y de terminar mi 8º Maratón con mi segunda MMP, 3:42:24 tiempo oficial, y la mejor desde que retomé los maratones en 2012, lo cual está muy bien porque mi MMP (3:39:21) es de cuando tenía 34 años, hace ya 17 años. Seguro que a mucha gente le gustaría correr casi igual con 51 años que con 34.
Otro dato que deja claro lo bien que corrí, es que hice el segundo Medio Maratón en 1:49:59, más de dos minutos más rápido que el primer medio. Es la primera vez que hago la segunda mitad más rápida que la primera, y es la primera vez que corro todo un maratón sin parar ni a mear. No dejé de correr ni para beber.
En fin. Una experiencia muy bonita, un viaje muy agradable a Sevilla, y un primer reto de 2015 superado con sobresaliente. Ahora a descansar unos días y a pensar en el 15 de marzo en Barcelona. Ya no queda nada. Allí será otra historia, ya que la marca me da lo mismo, solo quiero acabarlo entero.
(PD: Enhorabuena a mi amigo Carlos Bilbao, que logró terminar su primer maratón muy bien).















martes, 17 de febrero de 2015

Cómo gestionar la ansiedad previa al maratón

Incluso el maratoniano más experimentado no puede evitar sentir una cierta ansiedad la última semana previa a un maratón, y así estoy yo ahora, a cinco días de Sevilla.
Pero esto es normal, lo raro sería no tener ni la más mínima preocupación. Ya sé que el trabajo está hecho, sé que he entrenado lo que me había propuesto. Sé que no tengo ninguna lesión ni ninguna sobrecarga que pueda ponerme difícil la carrera, pero, sin embargo, los días previos a un maratón no puedo evitar pensar que no he entrenado lo suficiente, que me está empezando a doler la pierna o que no estoy durmiendo bien. Pero no hay que hacer mucho caso a estos pensamientos.
Lo que yo suelo hacer para gestionar estos nervios es tratar de tener todo bajo control estos días.
Lo primero es pensar en qué tengo que hacer esta semana y tenerlo todo bien planificado. Me gusta saber qué día voy a salir a correr las dos últimas carreritas suaves previas a la carrera, qué día voy a ir al masajista o a qué hora tengo que salir de casa el día que me toca el viaje.
También me gusta pensar en todo lo que voy a hacer el día antes y el día de la carrera. Miro el pronóstico del tiempo y elijo la ropa que voy a llevar en el maratón. Hago una lista de todo lo que tengo que meter en la maleta y así no tengo que preocuparme por eso el último momento.
Otra cosa que me gusta hacer es repasar bien lo que tengo que hacer desde que salgo de casa para viajar a la ciudad donde vaya a correr. Miro a qué hora tengo el vuelo, a qué hora tengo que salir a coger el autobús, a qué hora tengo que desayunar el día de la carrera y a qué hora tengo que salir del hotel para llegar con tiempo a la salida. Me gusta también dejar todo preparado la noche antes para no olvidar nada.
Con todo esto logro que durante los días previos no hay nada que me agobie por no tenerlo previsto.
Y por último, intento que los últimos entrenamientos sean muy relajados, sobre todo el del día previo a la carrera, que suele ser un simple paseo con una suave carrerita por la ciudad mientras saco unas fotos.
Y, por fin, llega el momento de empezar a correr el maratón. Pero ésa es otra historia.
 Un paseo en bici por la playa es una buena opción para relajarnos del todo.
Carrerita por Central Park.

domingo, 8 de febrero de 2015

Todo listo para Sevilla'15

Bueno. Alea jacta est. O sea, la suerte está echada. Ya solo me quedan dos semanas para el primer objetivo de este año, para el Maratón de Sevilla. He entrenado todo lo que me había propuesto entrenar, solo he tenido que variar una semana el plan de entrenamientos por una sobrecarga muscular en el tibial. Salvo ese pequeño percance, desde octubre he llevado a cabo el plan de 20 semanas que me había preparado al detalle.
Mirando los datos de mi Garmin he corrido hasta hoy casi 1.000 km incluyendo las salidas cortas de agosto y septiembre que me sirvieron de adaptación muscular (pues llevaba unas semanas sin correr), e incluyendo algunos días de Caminar-Correr por el monte. Si sumo los km que me quedan por correr en las dos semanas que me que faltan, serán unos 950 km de asfalto con los que llegaré a la salida de Sevilla. No está mal.
El maratón es una prueba que es fácilmente predecible. No es como el ciclismo de ruta, donde hay muchos elementos que son de difícil control, como la habilidad de las bajadas, la meteorología, la habilidad para saber rodar en pelotón ahorrando fuerzas, etc.
En el maratón casi siempre se puede decir que 2 + 2 = 4. Los entrenamientos te van marcando a qué ritmo vas a poder correr, y si has entrenado bien y sabes cómo comer y beber en la carrera, es bastante probable que llegues a la meta en los tiempos previstos.
Entre los objetivos con los que voy a Sevilla está el de hacer, si veo que el día va bien, mi mejor marca personal en maratón, o sea, bajar de 3:39, que es el tiempo que hice en San Sebastián hace algo más de 16 años, en 1997. Yo entonces tenía 34 años, por lo que muchos pueden pensar que es difícil que ahora, con 51 años, corra más que con 34. Pero yo entonces no sabía entrenar como ahora, no sabía comer en la carrera como ahora, ni tenía la experiencia que tengo ahora. Aquel fue mi segundo maratón y éste será el octavo.
Y además, mirando los datos de mis entrenamientos y de mis últimas carreras, todo apunta a que puedo bajar de 3:39.
El año pasado, en Rotterdam en abril, hice 3:45 acabando muy bien. La Media de Vitoria en diciembre y la Herri Krosa de Bilbao en noviembre las terminé en unos tiempos que, si los extrapolo al maratón en esas tablas que hay en internet para predecir la posible marca, me dan que estoy en esos 3:39.
Y para terminar, hoy, como último entrenamiento fuerte para Sevilla, he hecho el test de 2 x 6.000 que predice el ritmo al que vas a poder correr en el maratón. Es un test preparado por el exatleta profesional Rodrigo Gavela y que lo podéis encontrar en Runners.
Este test se hace unos doce días antes del maratón, tras los meses de entrenamiento, y consiste en correr dos series de 6 km, una a un ritmo un poco más rápido del que esperas hacer en el maratón y luego, tras una recuperación de 90", correr una segunda serie lo más rápido que puedas. Luego hay que ver cuántos segundos por kilómetro más rápido has corrido la segunda serie respecto a la primera.
Aquí están mis datos:
Tras correr 6 km calentando, he hecho la primera serie intentando mantenerme en 140 ppm, que sé que es mi umbral y sé que son unas pulsaciones que puedo mantener casi todo el maratón. Han sido casi 6 km a un ritmo medio de 4:56 a 141 ppm de media. Luego he parado 90", he bebido un poco de agua y he tomado un poco de glucosa y he corrido la segunda serie a un ritmo de 4:34, a 149 ppm de media.
Viendo los resultados, y consultando lo que dice el test en Runners, veo que he bajado 22 segundos por minuto en la segunda serie. Lo ideal es bajar más de 25 segundos, así que tal vez el ritmo al que he corrido la primera esté un poco por encima del que puedo hacer en el maratón. Por lo tanto, debería correr el maratón un poco más lento que esos 4:56 min/km. Vamos a dejarlo en torno a los 5:05 min/km, que está por debajo de los 5:11 min/km que necesito para hacer 3:39.
Como conclusión al test, si corro casi todo el maratón sin pasar de 140 ppm, como hice en Rotterdam, y si como y bebo bien, creo que en Sevilla, si nada se tuerce, puedo hacer con 51 años mi Mejor Marca Personal sin sufrir en exceso.
Pues venga, a recoger los frutos del trabajo. Por cierto, ésta es la tabla que voy a llevar para ir viendo las referencias respecto a Rotterdam'14 y para saber si voy bien durante la carrera.
Por supuesto si veo que no tengo el día la tabla irá a una papelera y me dedicaré a acabar lo mejor posible, que luego viene en marzo Barcelona.

martes, 3 de febrero de 2015

La motivación y los ánimos que recibimos

Todos los que hacemos deporte, sobre todo deportes de fondo donde normalmente al final de la prueba vamos ya con las fuerzas muy justas, sabemos lo importante que son los ánimos que recibimos.
Puede parecer una tontería, pero incluso los que vamos de la mitad para atrás en las carreras aceleramos la marcha si el público nos anima mucho. Y solo hay que ver que si un día participamos en una carrera en la que apenas hay público no vamos a rendir igual que si estamos corriendo una de esas carreras en las que el público te lleva hasta la meta, como en la Behobia-San Sebastián o en el Maratón de Nueva York.
Hoy he vuelto a recordar a uno de mis exploradores favoritos, Ernest Shackleton. El viaje que le ha permitido pasar a la historia como un ejemplo de liderazgo en situaciones complicadas fue un fracaso como tal, pero la forma en la que logró superar todas aquellas adversidades salvando a todos sus hombres fue una gesta inigualable.
Ya hablé otra vez de este viaje en mi blog "El Col del Agonistic" con una anécdota en la que salía una bicicleta.
Y ahora a lo que íbamos: la motivación y los ánimos.
Cuando Shackleton, junto a algunos de sus mejores hombres, se lanzó a una travesía marítima por uno de los mares más duros del planeta en busca de la salvación, tuvo que navegar durante varios días muchas millas en medio de un fuerte temporal de olas gigantescas y frío polar en uno de los botes del "Endurance" su barco hundido bajo los hielos.
Y mientras él dirigía a sus hombres en medio de todos esos peligros, no dejaba de animarles para que siguieran luchando contra los elementos para alcanzar la meta final de llegar a tierra y buscar su salvación y la de sus compañeros que les esperaban en la Antártida.
Y hay una frase suya que es simplemente genial como ejemplo de que un grito de ánimo en el momento adecuado puede ser la diferencia entre luchar y ganar o rendirte y fracasar.
Allí, en medio de olas gigantescas que amenazaban con hundirles a cada momento, Shackleton se dirigió una vez más a sus hombres. Él mismo lo narró:
"Grité a mis hombres que el cielo estaba aclarando, y entonces, un momento más tarde, me di cuenta de que lo que yo había visto no era un claro en el cielo, sino la blanca cresta de una ola enorme".
Qué diferente hubiese sido el ánimo de aquellos hombres mojados y helados dentro de un pequeño bote zarandeado por un mar embravecido si les hubiese gritado que una ola enorme les iba a engullir. Seguramente todos se hubieran rendido ante lo inevitable.
Sin embargo, al oír que su líder les anunciaba que el tiempo estaba mejorando, seguramente su mente empezaría a vislumbrar la esperanza de la salvación.
Sí. Qué importante es que nos animen y que nos motiven. Para el deporte y para todos los aspectos de la vida.